Con un
delicioso desayuno inició la celebración de esta boda, dejando claro que la luz
matutina puede ser un perfecto escenario para una boda de ensueño.
La novia se decidió por un vestido de
inspiración clásica con tirantes removibles, de forma que en la la recepción el
vestido tuvo la cualidad de lucir distinto de modo muy sutil. El novio portó un
traje beige con corbata en colores vivos y ambos estuvieron acompañados por
tiernas pajecitas vestidas en color palo de rosa con lindas coronas de flores.
El salón se cubrió de una delicada armonía de
colores, con mantelería y caminos en beige y al centro, arreglos florales con
lilis y rosas en naranja. Los favors: campanitas y toallas, también
portaron estos colores.
Carnes frías, quesos y un buffet con ricos
platillos fue el elegido por los novios para deleitar y sorprender al mismo
tiempo a sus invitados. No faltaron en las mesas los pequeños recipientes con
mantequilla y los frasquitos con mermelada para disfrutar mejor del pan recién
hecho.
Por supuesto que a estas horas nada mejor que
un buen café para despertar por completo, por lo que se dispuso de una barra
con distintos tipos, así como una fuente de chocolate con fruta, sunchos y panecitos
dispuestos en divertidas banderillas para satisfacer un rico antojo.
Y la barra de postres fue de lo mejor, con
petit fours muy frescos que incorporaron frutas y dieron gran colorido. El
pastel se situó en el centro, mientras que diversos pétalos en naranja pálido
adornaban la mesa. No podía faltar la música, de ambientación
y para bailar, que sin duda todos
disfrutaron.