Con detalles en
morado y azul se celebró la boda de
Carolina y Adrián en un delicado ambiente en la Riviera Maya.
Para el momento de la boda civil se creó un
escenario perfecto a orillas de la playa, decorada con antorchas y velas;
y para no romper con la atmósfera
del momento, se dispusieron sillas de mimbre para integrar a los invitados en
la escena.
Posteriormente, se pasó a un salón, donde lo
primero que llamaba la atenión era su gran iluminación en tonos morados. De las
paredes colgaban esferas en blanco, mientras que en el techo una enorme lámpara
en forma de flor constituía el ornamento principal.
Y el pastel formaba también una
deliciosa vista, de tres pisos y con sencillos pero impactantes detalles,
acompañado de arreglos florales.
Inmediatamente se sirvió la cena que estuvo
compuesta de finas láminas de salmón ahumado servidas con queso crema a las finas
hierbas y ensalada de tomate como entrada, crema de arlequín queso y esparragos
con grisin de parmesano; filete de
res y camarones gigantes servidos
con mantequilla de ajo y salsa de
vino Beaujolais como plato fuerte y de postre soufflé de chocolate en salsa de
Baileys, además del delicioso pastel, que también fue de Baileys.
Por supuesto no podía faltar la
música, desde trío para el enlace religioso, un Dj para toda la fiesta y para
terminar ¡qué mejor que unas buenas canciones entonadas al rimo de un karaoke
en un bar, a la orilla de la playa! Sin duda el mejor cierre para un día tan
romántico.